domingo, 16 de octubre de 2016

Ventilando

Dale la última calada
y apágalo.

Apágalo fuerte.
Que no salga humo.
Que no tengas que volver a repetir ese movimiento doloroso
de apretar la colilla ahogándola con las cenizas que siguen ardiendo.

Dale la última calada
y apágalo.
Apágalo de una puta vez, joder.
Que ya no quiero seguir fumando.

Que no quiero que mis pulmones
sigan ardiendo.
No quiero más humo en la cabeza,
ni más cenizas en el estómago.

Apágalo de una puta vez.
Coge el paquete, y vete ya.
Deja el mechero,
por si me quedo a oscuras
y pueda necesitar un poco de luz.

Apágalo
y márchate.

Yo me quedo aquí solo,
pasando frío.
Inconsciente.
Y con el cuerpo pesado.

Ya te has ido.
Ya no hay más humo.

Pero, ¿qué hago yo ahora
con el sabor del tabaco
en mis labios?